lunes, agosto 27, 2007

El décimo aniversario

Hace unos quince días que he regresado a mi ciudad natal de mi sueño japonés, y llevo una temporada pensando en cómo retomar el blog, pensando en estructurar todas las historias que tengo que contaros de especialmente lo acontecido en el último año, y hoy... casi sin quererlo, me he dado cuenta de que tengo mucho que contar...más de lo que imaginaba.

Un día como hoy, pero hace diez años ya, un chico de una ciudad del norte bajó por primera vez a la ciudad de lo que para mi era entonces el sur (Ávila) intentando perseguir sus sueños. Y también un día como hoy de hace diez años, su equipo de futbol del alma descendía a segunda división.

Ni que decir que ese chaval era yo, ni que ese equipo era mi Real Sporting. Para mi fue mucho mas duro que para la mayoría, porque el estar alejado de mi tierra, de los mios, hacía que sintiese una gran soledad, pero el no poder seguir a mi único equipo de fútbol (puesto que de aquella apenas se hablaba de los equipos en segunda división), hacía que realmente me sintiese muy solo.

Así pués, hace diez años decidí enterrar mi corazoncito de sportinguista, como si del hacha de guerra se tratase. Decidí no leer prensa deportiva, total, jamás hablarán de mi pequeño club... pero siempre, siempre, mi camiseta, bufanda, o banderín de Sporting me ha acompañado a lo largo de todos estos años.

Hoy, he vuelto a ir al Molinón, ese campo que me trae tantos recuerdos (y casi todos, recuerdos de derrotas), esperaba reencontrarme con ese equipo tan mal armado y tan desastroso como siempre, al fin y al cabo, pocas cosas han cambiado desde que salí de mi ciudad.

Y en un principio, así era, todo igual, la gente gritando como siempre, las mismas canciones de la hinchada, la misma grada, el mismo clima, los mismos olores a tabaco, las enormes bolsas de pipas...

Y derrepente, una nueva canción que instaba al equipo a intentar subir de división, a alcanzar ese sueño, ese ascenso... el equipo bien armado en defensa (la primera vez en diez años), y poco a poco, renqueando, va marcando uno, dos, tres, y ¡hasta cuatro goles! Mi reencuentro en El Molinón con mi equipo en diez años, una contundente victoria, el décimo aniversario del descenso, ¡cuatro goles! ¡y todos del Sporting! ¡¡y en la portería contraria!!

El décimo aniversario de mi éxodo amenizado por mi equipo del alma.

Definitivamente, algo está cambiando finalmente en mi tierra; y lo que me asusta mas, es que algo está cambiando en mi manera de pensar, y tengo miedo, porque empiezo a crear nuevos sueños que perseguir,

y ahora se, que se pueden alcanzar.

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lunes, abril 02, 2007

El día que me convertí en ingeniero


Pues el mismo día del post anterior, al regresar de Kyoto, me fui a Nara, a ver un festival que llevan repitiendo desde hace 1.200 años.

Consiste básicamente en pasear unas bolas de fuego por el porche de madera del templo mas importante de Nara, el Todaiji Nigastudo a la luz de la luna.

La verdad que las cosas hay que apreciarlas en su contexto, hace 1.200 años debía de ser impresionantísimo, hoy en día, no deja de ser una mera curiosidad, porqué no decirlo, no fue todo lo espectacular que pensaba, y la culpa la tienen las fotos que lo anunciaban, que como están "trucadas", pues parécen mas de lo que es.

En fin, tampoco me disgustó, pero me desilusionó porque me lo imaginaba muuuucho mas espectacular. Ya es el segundo festival importante al que acudo a Nara y me llevo una desilusión. El primer festival es cuando incendiaron la montaña entera encima del Toaiji, y la verdad que era bonito, pero es mas espectacular ver por desgracia como se quema un monte en mi tierra.

El problema era, que las fotos de los anuncios estaban hechas con una exposición salvaje, por lo que en vez de ver como se va quemando el monte, mostraban el monte entero ardiendo como si una cascada de lava se tratase.

En esta segunda ocasión, pues la verdad que fue mas de lo mismo, aunque me gustó, no me arrepiento haber ido. Primero se veían unos monjes que se guardan para la ocasión cargando con unas bolas de fuego impresionantemente grandes (del tamaño de una moto), y subiendo hacia el templo. Luego salían al balcón, y movían la bola para que las cenizas purificasen a la gente.

Al margen de los festivales y demás, cuando regresé a casa, sucedió lo inimaginable, por la mañana yo me tenía que marchar a toda prisa y tenía un colega en casa. Le dejé la llave y le dije:

-Nada, quédate en casa y come. (Es que la comida estaba lista) Yo es que tengo que salir pitando, porque no esperaba tener que salir.

Entonces le di la llave, la única llave que tengo y le dije que la metiese en el buzón. Para que os hagáis una idea, existen unos buzones a la entrada del complejo, y otro buzón en la puerta que sólo es accesible desde dentro. Como mi colega había estado durante años en esta residencia, suponía que era conocedor de la existencia de los buzones a la entrada, pero... obviamente me equivoqué.

El colega, superextrañado pero siguiendo fielmente mis instrucciones, al salir de casa dejó la llave en el buzón... de la puerta.

Mi sorpresa es que llegué a las diez y media de la noche a casa, abro el buzón, y no hay llave. Y temiéndome lo peor llamo al colega:

- Esto... ¿mi llave?
- Sí, está en el buzón como me dijiste.
- Mierda
- ¿NO TIENES UNA SEGUNDA LLAVE?
- mmm.... no. Sólo tengo una llave.

PRIMER INTENTO: POR LA TERRAZA
El único vecino que estaba en casa era el del principio del pasillo. Se trata de un alemán. Le llamé a la puerta para ver si me dejaba desde la terraza, ir descolgándome de terraza en terraza hasta llegar a la mía, que es la última del pasillo (saltando sobre cuatro terrazas).
¿Peligroso ir saltando de terraza en terraza? Pues la verdad que en mi caso, de peligroso no tiene nada, porque vivo a ras del suelo, solo que para evitar robos (¿en japón robos? me rio) pues tienen puestas unas vallas a modo de carcel. Saltar la primera valla no me costó nada mas que el intentar poner los pies en el suelo sin hacerme daño, puesto que las terrazas las tenemos llenas de las bolsas de basuras por culpa del reciclaje japonés, que algún día hablaré al respecto.
En la segunda terraza me dí cuenta mi error... en la zona donde se puede saltar de terraza en terraza de la segunda a la tercera terraza, estaban las máquinas de aire acondicionado, que al ser tan grandes, dejaban unos 20 centímetros de paso, el caso es que al haber las máquinas de los dos pisos, se formaba una especie de tubo de 20 centímetros entre las terrazas, situados a metro y medio del suelo, que... aparte de comprimirme el cuerpo, de engancharme, y de hacer tembalr mi equilibrio... hacía que tardase casi 5 minutos en atravesar medio metro.
Tras muchos dolores, conseguí pasar, y fue entonces cuando me di cuenta de que probablemente dejé la puerta de la terraza cerrada, que probablemente sería un viaje que no serviría para nada, y que me costaría muchísimo volver... Me quedé cinco minutos descansando por los dolores de pasar por ese sítio.
Salté luego a la tercera terraza sin problemas, y volví a ver ese túnel de dolor entre la tercera y cuarta terraza. Con lágrimas en los ojos, volví a atravesar el túnel. Volví a descansar de los dolores otro rato, pero como ya sólo quedaba una terraza y el paso era fácil, me apresuré a llegar a mi terraza.
Al llegar, bajé saltando entre las bolsas de basura vigilando no resbalar con las botellas caidas. Al encontrarme delante de la puerta de mi terraza, me quedé paralizado, respiré profundamente, cerré los ojos, y me dije para mí... por Dios, que esté abierta, por Dios que esté abierta, que no tengo fuerzas para regresar hasta la habitación del alemán. Entonces intenté abrir la puerta y... CERRADA!!
Yo lancé un grito de desesperación, no porque no pudiese entrar en casa, sino porque no podría volver a soportar los dolores producidos por los túneles de aires acondicionados. Además, en el peor de los casos, mañana era lunes, y me podrían abrir la puerta la gente de la universidad sin ningún problema.
El caso es que intenté desmontar la puerta, la ventaninta de la puerta, pero todo fue en vano. Incluso intenté llamar a Arturo por teléfono, que estaba en la puerta principal, pero... le oía que mantenía una conversación por teléfono, de modo que me dije... bueno, pues regresamos por las terrazas, pero tomandome toooooodo el tiempo del mundo. Y así lo hice, salté la primera terraza, y me quedé dando paseos y mirando al túnel del aire acondicionado. Repentinamente se me ocurrió... ¿y si mi vecino ha dejado la puerta de la terraza abierta? Na... tiene que estar cerrada, porque se trata de un piso vacío... y probé pero por casualidad. La puerta se abrió suavemente. SIIIIIIIIIII!!! y corrí hacia adentro hacia la puerta.
Al salir al pasillo, todos se quedaron flipados, se suponía que tenía que abrir la siguiente puerta, no la anterior. Al contar la epopeya, todos comprendieron.

SEGUNDO INTENTO: LA MANO DE CHI-PAO
Los que estaban en el pasillo, era Arturo, el vecino alemán y un colega suyo de visita.
Bien, la llave estaba metida en el buzón de la puerta, un buzón en el que apenas entra la mano de un niño, pero a base de forzar, la mia (y gracias a que he adelgazado la de Dios) entró aunque me dolía muchísimo, con tan mala fortuna que el buzón era tan profundo, que apenas mi brazo llegaba a la mitad del mismo.
Me di cuenta de que necesitaba algo mas para llegar al fondo del buzón, y dado que nadie tenía un imán para coger la llave...me dije... si mi mano llega a la mitad, una mano mas pequeña... igual llega al fondo, y claro, corrí hacia la habitación de Chi-pao, una delgadísima y pequeña Taiwanesa que sería mi salvadora. Al llegar a su habitación descubrí que no estaba. Mierda, quién mas hay en la residencia?

TERCER INTENTO: LA ESPUMADERA Y LA PERCHA
Y corrí hasta la habitación de la única persona que quedaba en la residencia, que era otra alemana, con la intención de preguntarle por algún imán. No tenía nada que se le pareciese, pero al mirar a la pared, vi que tenía una espumadera de tamaño curioso, que podría entrar por la boca del buzón, y me dije... ésta es la mía!! Katarina me dejó entonces su espumadera negra y roja y bajé a toda pastilla.
Al llegar, me encontré que los alemanes con toda la buena intención del mundo, habían destrozado una percha de metal para intentar hacer un gancho y recoger la llave.
Qué idea tan buena, primero metí la percha.... nada. Luego lo intenté con la espumadera.... nada.
Incluso llegamos a meter una cámara de fotos por el buzón para conocer exactamente la ubicación de la dichosa llave.
De hecho, en esta foto, se puede apreciar la arandela de llavero que tiene la llave.
Pero todo fue inútil.
Al darme cuenta de que nada valía, decidí meter las dos manos, con mucho muchísimo dolor, y meter tanto la espumadera como la percha. Y si, como además conocíamos la ubicación de la llave, de vez en cuando la oíamos como de movía hasta que....
Clin clin!!!
Oh, oh!
No puede ser.
NO
PUEDE
SER!!
La llave se había salido del buzón y se había caido al suelo.

CUARTO INTENTO: EL PANEL AL QUE SE PEGA TODO
Bueno, ahora teníamos el añadido de dificultad de que había que abrir el buzón desde afuera. Yo arranqué el poste del cartel del extintor, y con él, modificandolo un poco, con mas dolores en la mano y un poco de maña, logré forzar la puerta de mi buzón.
Solo nos restaba localizar la llave y crear un mecanismo para recuperarla.
Volvimos a introducir la cámara de fotos y sacamos unas cuantas fotos. Con el resultado de las fotos y la puerta de la habitación de al lado a modo de laboratorio de ensayo, logramos deducir que la llave estaba junto a la base de la puerta, y que dado a que la puerta tenía un escalón, era imposible atacarla intentando sacar la llave por debajo de la puerta y que de hecho, si movíamos mucho la llave, que corríamos el riesgo de que la llave cayese dentro del escalón. El caso era... ¿cómo generar un mecanismo que entre en ángulo de 45 grados para que luego sea operacional en un ángulo de 90?
Pues la respuesta la teníamos delante de los ojos, la percha es relativamente flexible, de modo que al engancharle el cartel del extintor al cual le habíamos adherido una base de celofan al revés, generaba un panel móvil el cual al contacto directo pegaba hasta el peso de una llave. Es decir, que habíamos creado una especie de caña de pescar cuyo anzuelo era una pieza cuadrada de plástico grande con celo. El problema era que sólo teníamos un intento, porque el celo pegaba tan bien, que se llevava todo el polvo del suelo, haciendo que un segundo intento fuese inútil. Todo esto lo sabíamos porque lo habíamos experimentado en la puerta de al lado.
Momentos de tensión con el panel
El caso es que lo introdujimos como pude por el buzón, y logré leventar la llave, pero como no estaba muy pegada, acabó por caer al suelo, con tan mala suerte de que ahora si estaba junto a la puerta, junto al escalón que haría imposible todo tipo de intentos.

Los alemanes decidieron entonces retirarse, estaba frio y ellos estaban en pijama.

Y fue ese momento mágico en el que Arturo dijo..
- Demuestra ahora que eres ingeniero.

QUINTO INTENTO: EL RECOGELLAVES 1.0
Y no se porqué, pero me piqué, miré a mi alrededor, vi que sólo tenía la bolsa de la compra con un par de sopas, el panel del estintor, un palo, un cartucho de celo, una bobina de hilo, un recogedor viejo, y unas tijeras que había robado de la habitación de al lado.
El caso es que con el panel de extintor generé una base que sería una especie de recogedor (pasaría por debajo de la llave y la levantaría), pero para ello, le pegué la bolsa de la compra con celo, para que al levantar, se metiese la llave en la bolsa, con tres cables de hilo en cada extremo yo lograba mover la estructura a duras penas como si fuera un títere. Cuando la llave estuviese encima de la plataforma, solo había que tirar de los dos cables de alante, para que ésta se deslizase dentro de la bolsa. Pero el caso es que me dí cuenta de que la estructura era demasiado ligera y pasaba por encima de la llave. La oíamos moverse.
Le faltaba peso.

SEXTO INTENTO: EL RECOGELLAVES 2.0
Entonces hice evolucionar mi maquinita, cogí unos palillos del piso de al lado (que al ser coreanos son de metal), le daban el peso necesario para que arrastrase desde el fondo a modo de contrapero, pero aún así, le metí atado al final del panel, el palo del recogedor, de modo que me aseguraba así de que arrastraría desde el fondo al poder apartarlo de la puerta, pero como el palo del recogedor era corto, le pegué también el palo-poste del extintor.
Fue entonces cuando volví a meter el cachivache desde la puerta, oíamos la llave golpear contra la puerta, y derrepente.. ya no se oye nada. La llave se podía haber caido por escalón de la puerta, era seguro, porque estabamos trabajando a ciegas.
Desesperado, le dije a Arturo:
- Lo dejo, me rindo, no puedo. Tiene que haberse caido al escalón dado que ya no la oigo.
Y saqué la estructura por la puerta. Arturo me preguntaba que si había entrado en la bolsa, pero yo le respondí que era tan ligera que era imposible que hubiese entrado. Pero como me lo volvió a preguntar, miré a la bolsa por curiosidad, porque al sacarla, se había movido con excesiva gravedad.
Y al mirar dentro....
Mi recogellaves había dado su fruto.

Era ella, la mas hermosa entre las llaves, ahora era mía para siempre!!
Yo no podía creerlo, aquél cachivache me había funcionado. Era como uno de los locos inventos del coyote cuando intenta coger al correcaminos. Pero, ésta vez, había cogido al correcaminos.

Introduje la llave en la cerradura y...
se abría la puerta, siiiiiiiii! Mira mira, que bien se abre!!
Y aquí me tenéis con la cara de la victória.

Pero para que no se me olvide este momento, pues aquí os dejo un resumen de la noche, soy yo con todas mis ganzuas que necesité, para demostrar que... sí, soy un ingeniero de tomo y lomo, porque mas de uno, de seguro que habría abandonado al primer intento.
Por cierto y todo sea dicho de paso, al día siguiente volví a olvidarme las llaves, pero esto es otra historia (y además dejé la terraza abierta, e incluso ya tengo muchas mas contramedidas preparadas, en concreto tres posibilidades de entrar en mi piso).

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domingo, febrero 04, 2007

Cerrando círculos (Cumpliendo un sueño olvidado por años)

Hoy ya es tarde, mañana tengo examen, pero me muero de ganas de contaros una pequeña historia.

Tenemos que desplazarnos al año 1998, cuando yo estudiaba todavía en Ávila. Ése era mi primer año fuera de casa, y en las condiciones en las que me marché, no estaba en calidad de pedir nada a nadie (prefiero no explicar esta parte).

Ese mismo año paralelamente, un grupo jebi llamado "Iced Earth" es catapultado al estrellato con un único disco. Para promocionarlo, un grupo "veterano" decide hacer una gira por España en muy pocas ciudades llevando a Iced Earth como teloneros. Ese grupo cabeza de cartel se llamaba "Blind Guardian", mi grupo favorito por aquella época. El concierto era único en su género (al menos para mi), y fue impresionante que decidieran en su gira por España tocar en la pequeña pero famosa entonces "Sala Quatro" de Avilés (Sí, esa ciudad que está a escasos 24Km. de la mía).

La última vez que había estado en Gijón, había encontrado el poster del concierto y lo había despegado como pude. Me lo había llevado como compañera de viaje a mi habítación de Ávila (de echo, ésa era la única decoración de mi habitación a principios de curso).

Ése era mi pequeño sueño entonces, poder asistir a un concierto de los grandes, y esta vez, al tocar al lado de casa, podría verlo. Incluso el día era perfecto porque tocaba en fin de semana, y el precio estaba realmente bien. Yo hablé con todos mis amigos, y todos tenían pensado ir al concierto, y claro, yo también tenía pensado ir al concierto a toda costa. Es por ello que a falta de unos pocos días para el concierto, llamé a casa y le comenté a mi madre que pensaba subir para ir al concierto, al lo que ella me comentó y jamás se me olvidará:

-Ni se ocurra subir. Quedate ahí en Ávila. ¿Qué es eso de venir para un concierto?

Yo, por buena persona, por no querer complicar la situación en casa, o porqué no decirlo, por gilipoyas, no me atreví a contradecir una frase tan tajante, aunque intenté dialogar. Mi cabeza de 19 añitos hizo que valorase mas no contradecir a mi madre a ir al mejor concierto del mundo (o así lo pensé entonces). Me dolió mucho no poder ir. De hecho, hasta mis propios compañeros de residencia universitaria en Ávila, habían montado un viaje solo para poder ir al concierto. Yo no pude ir con ellos.

El día del concierto, mi hermana y los colegas se desplazaron a la ciudad de Avilés, en la recíen inagurada tienda tipo de Avilés, estaba Blind Guardian firmando autógrafos; Esto lo descubrí porque mi hermana el día de mi cumpleaños me mandó un paquetito con una camiseta de Blind Guardian firmada por todos los componentes y una postal también firmada. Mi hermana me lo envió porque sabía que era mi grupo favorito, y ya que yo no podía ir, al menos una parte de concierto se vendría en forma de regalo. Ella también fue al concierto y me hizo una crónica detallada del mismo (no en vano en su cumpleaños le regalé ya que no sabía que regalarle, lo que mas me hubiese gustado tener a mi, el último disco de Blind Guardian, aunque a ella no le gustó en demasía, pero...jolín haberme dado pistas de que regalo querías, calamar!!).

Cuando César y el resto de la pandilla de Ávila regresó del concierto, César me contó todo con pelos y señales, desde las canciones que tocaron, a los detalles de los movimientos que hacía con el pelo el inmenso pelirrojo que tiene Iced Earth por cantante.

A mi sólo que quedaban la camiseta, la postal, el poster, y los recuerdos de mis amigos para imaginarme ese concierto tan añorado. Me dolió mucho no poder ir, pero me bastó saber que mis amigos se acordaron de mi en el concierto.

Años mas tarde, en una conversación casual con mi madre, acabó saliendo el tema de la pena que me había dado no poder haber asistido a ese concierto a lo que mi madre me dijo (y además puso una cara de pena al saber la historia, jejeje):

-Uy, lo siento muchísimo. De haber sabido que era tan importante, te hubiera dejado. Es que pensaba que si te quedabas en Ávila... así aprovecharías el tiempo para estudiar....
-Mamá, piensa. El mejor concierto del momento...en mi casa... y yo... pensado en estudiar?
-Uy, lo siento muchísimo (con una carina de pena que puso...)
-Nah, me fastidió en su momento, pero ya ha pasado. Y como no tiene arreglo ya, pues pará qué pensar en ello, aunque me ha quedado la espinita clavada de no encontrar un concierto de ellos para poder ir a verlos. En fin, mala suerte.

Y ya me acuerdo porqué salió la conversación, porque accidentamente leí un artículo en una revista que decía algo tal que así: "El cantante de Blind Guardian mientras grababa el último disco (del momento), cogío una infección en la garganta que provocará que se anule la gira europea programada; De hecho, se comenta que puede que pierda la voz debido a la necesidad de una operación". Esta noticia me imagino que en su dia lo lanzaron como bulo para aumentar la expectación del disco que estaban grabando, porque años mas tarde, siguieron grabando mas y mas discos con el mísmo cantante.

El caso es que ya ni me acordaba de todo esto. De hecho, incluso dejé de escuchar discos de Blind Guardian por mucho tiempo. Y derrepente, en una conversación casual con un compañero alemán que es vecino mio...

-Oye, que me voy a un concierdo de jebi metal en Osaka.
-Otrás, ¿de verdad? Pues me molaría ir por eso de ver a las jebis japonesas, que deben dar un morbo...
-Jajajajaja, pues viene un grupo alemán y otro brasileño, es mi preferido, pero es un poco caro.
-¿Y cuanto es?
-8.000 yenes.
-Ostras, pues es mucho dinero, No se yo. ¿y quién viene por curiosidad?
-Pues viene "Blind Guardian" y "Angra", los conoces, ¿no?
-.....pues va a ser que si. Me voy a comprar la entrada ya.
-Ups, pues puede que ya no queden.

Así pues, puse la máquina a funcionar para intentar conseguirme una entrada para ese concierto, quería intentar sacarme esa espina que ni me acordaba que la tenía clavada. Por internet el ordenador se me colgó justo el día en que estaba intentando comprar la entrada, con tan mala suerte que no pude volver a encontrar la página que vendía las entradas. Luego, en el departamento de español de la univerdidad de Tenri, se movilizaron para intentar localizarme donde comprar la entrada, y cuando me dijeron el sitio (que está al lado de mi casa), y me avisaron de que aún quedaban algunas entradas, opté por no comprar la entrada.

Decidí que si había esperado unos 9 años para el concierto, que podría esperar algo mas en caso de que no pudiese entrar.

Y dicho y hecho. Hoy me he levantado tranquilamente, me he preparado un desayuno con tortitas y todo, he limpiado la casa, he comido, y luego me he juntado con el colega alemán para irnos a Osaka. Sin saber si dispondría de entradas o no, llegamos a la sala del concierto, un edificio precioso que está construido sobre el inicio del autopista del centro de Osaka, de hecho, la sala es redonda porque el autopista para poder levantarlo del suelo, le da una vuelta a la sala de conciertos, impresionante el "Namba Hatch" que es como se llama.

Según llegamos, la taquilla estaba cerrada, y ha sido un mundo intentar comprar la entrada, porque no dejaban entrar a comprar la entrada (porque los conciertos aquí anuncian por megafonía que número de entrada son los que pueden ir entrando, es decir, ahora entran los que tengan desde el número uno al diez, y en cuanto entran, vuelven a anunciar para que entren del 10 al veinte, así como lo oís). En fin, que he comprado la entrada en plan, llegar y besar el santo.

Luego por si fuera poco, cuando entramos, el grupo que sale a tocar directamente era Blind Guardian que curiosamente eran los cabeza de cartel. Y luego ha salido Angra con un directo realmente bueno (para terminar tocaron una canción de los Beatles versión jebi, pero cambiando al bateria por el bajo, el guitarra por el cantante, etc. fue divertido verles cambiarse los roles).

Ha sido un gran concierto para mi, porque Blind Guardian venía promocionando su nuevo disco, pero curiosamente sólo toco una canción del mismo, y sin embargo tocó prácticamente el disco del "Imaginations from the othrer side", es decir, que se puede decir que he visto el mismo concierto de entonces, pero con 9 años de diferencia, y con unos músicos con una barriguita cervecera mas prominente. La verdad que creo que soy la persona que mas ha disfrutado de ese concierto, no cabe duda.

Como curiosidad deciros que la verdad es que he visto el concierto perfectamente a pesar de estar en septima línea de cara al escenario (y en un principio me había propuesto ponerme en primera línea), pero visto que los japoneses que estaban conmigo eran realmente bajos, y que estaba a menos de dos metros del escenario, me quedé en el sitio. Eso sí... ¿cómo leches entran en menos de dos metros siete líneas de personas una detrás de otra, y lo mas impresionante, sin que se sienta nadie agobiado? Creo que es el país perfecto para que mi hermana venga a ver los conciertos, porque incluso se va a sentir alta. Por cierto, que esta maravilla duró hasta mitad del concierto de Angra, porque se me puso delante EL UNICO JAPONES DE LA SALA QUE MEDIA 195 POR LO MENOS, y no hacía mas que oscilarse de un lado a otro, yo no pude mas que reirme por lo incrédulo de la situación. Fue muy gracioso, de 127 millones que son, y se me pone el que mide mucho mas que yo,justo delante, manda huevos.

En fin, que los conciertos en Japón no son tan divertidos como en Europa, no la verdad que no. La verdad es que hubo un momento que pensé que el cantate del BG era un profesor que le decía a los pupilos... aplaudir al ritmo!! y todos a hacerlo. No hay bises en Japón, y la gente es muy muy cordial, hasta te pide perdon si hacen un amago de pogo. Verlo para creerlo. Pero me ha gustado y mucho. Estos japoneses se hacen querer.

Al salir de la sala del concierto, he visto una de las noches mas bonitas que he tenido la suerte de vivir en Japón. Día perfecto desde la mañana (soleada), hasta la noche.

En fin, que me he comprado una toallita de BlindGuardian para recordar este momento. Ahora, solo me falta terminar de sacarme la espinita yendo a ver un concierto de Iced Earth. Quien sabe, alomejor tardo otros nueve años, jejejeje

PD: Respecto a los regalos que me hizo mi hermana en su dia... la camiseta está guardada todavía hoy en día, a la derecha del cajón central de la cómoda de mi habitación, aunque no se si me han mudado las camisetas al armario, indistintamente es la última del montón; y la postál está enmarcada y la guardo justo en el cajón de encima. Lo digo por si a alguien le da por mirar.

Respecto a las fotos, os las pongo mañana, bueno, en unas horas, que ya es lunes. Pero os juro que os las pongo de verdad. ;)

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