domingo, abril 22, 2007

Visita de la familia (Parte I)

Pues eso, que acaba de llegarme la familia el viernes. Les conté la trola de que les iría a recoger alguien de la universidad al aeropuerto, y bueno, en cierto modo, no fue mentira, porque me acerqué yo a recogerles. Pero gracias al tiempo que he perdido (no pude ir a clase), y el dinero que cuesta (casi unos treinta euros entre ida y vuelta), pues se me han quitado las ganas de volver a repetir la historia.

En fin, la cara de mis padres fue muy graciosa al verme en el aeropuerto, yo pensaba haberlos recibido a golpe de gaita, pero dado que en Japón son un poco... flipadillos con "lo de la seguridad en los aeropuertos", pues pasé, porque seguro con mis pintas de mala persona, pensarían que se trata de alguna máquina del mal, que deja sordos a los japoneses. En fin, que paso tres cuartos de buscar problemas a lo tonto.

El caso fue que ayer nos fuimos a Nara, a pasear y la verdad que dimos un paseo la mar de grande. El caso es que mi a mi madre le gustó bastante, y a mi padre.... pues en su tónica. Pero
para que os deis cuenta de cómo se daba la tarde, pues metí a mis padres en el parque de Nara, un sítio lleno de renos que deambulan entre la gente buscando que les acaricies y les des algo de comer. El caso es que cruzamos una carretera para dirigirnos al templo de Todaiji (patrimonio mundial de la humanidad), y claro, antes de llegar, pues hay que pasar parte del parque, a lo que mi padre dijo (justo tras haberles repetido cincuenta veces de que ibamos a ver el templo mas importante de Nara...)
- Y que venimos, ¿a ver un cacho prao? porque....
Mas tarde llegamos a la imponente puerta de acceso al Toldaiji (que no me sale ahora mismo el nombre), una puerta del año 700 y poco, y que realmente es muy bonita, mi madre mirando los guardianes, flipando como lo hemos hecho todos, mientras que mi padre... sacando fotografías a los encajes de las piezas de madera y comentando la pedazo de infraestrucutura que debieron de haber fabricado para haber logrado engolar los pedazo tablones y troncos tan arriba. En fin, que creo que le ha gustado, pero vamos, que lo expresa de una manera... que da gusto, oye.

El caso es que nos hemos perdido por la zona de los templos, y luego hemos cenado en un restaurantillo que a mi me gusta bastante. Lo que me hace gracia es que me preguntan todo, como si yo lo supiese absolutamente todo, pero todo todo, y es que en estos casos, aunque dispusiese de Internet para consultarlo, creo que me quedaría corto, oye, pero muy corto.

Y sobre todo, cuando me piden que les lea ciertas cosas que... obviamente no puedo, solo conozco 700 kanjis, y no conozco todas las posibles lecturas de esos, de modo que... en fin, que aquí a pasarlo bien.

Lo gracioso es que ahora me lo tomo bien, pero me imagino que terminaré un poco hasta las narices de la familia, tantos días en tan poco espacio seguro que hacen mella (porque a todos mis amigos les ha pasado lo mismo), y sobre todo, porque para casi todo, dependen de mi (y yo no se hasta que punto todavía puedo depender de mi mismo).

En fin, que hoy vamos a ver si nos largamos a Kyoto. A ver la ciudad imperial. Weeeeee
A cuidarseee

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domingo, abril 15, 2007

Escala ¿4?

Buenoooooooo....
pues según parece ser, el epicentro ha sido en la prefactura de al lado (vamos, que por decirlo de alguna manera, yo vivo en gijón, y el terremoto ha sido en Oviedo), y ha sido de escala 5,3 . Curiosamente, nos hemos comido una escala 4, aunque como ya he dicho antes, pues esta zona es bastante segura

¡Pues quién lo diría!

Arturo me ha comentado que los chavales que estaban jugando al beisbol debajo de su casa, que siguieron como si nada hubiera pasado, me imagino al japonesito diciendo... me cago en la mar... el maldito terremoto me va a hacer fallar la bola.... y es que los japoneses son así, cuando se ponen ishokenmes a gambatear (super concentrados, vamos), es que ni los terremotos los paran. Acaban de sacar imágenes de la zona del epicentro, y como si nada oye, que aquí no ha pasado nada.

En fin, ver para creer.

La pena es que como se produzca una réplica del terremoto no me voy a enterar porque me voy a Osaka ahora, y dentro del tren no se entera uno de nada.

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Otro pedazo terremoto

Hace escasos 30 segundos que he vivido mi segundo terremoto. Hace unas semanitas hubo otro bastante grande en la escala richter era de 7.1 si mal no me acuerdo. Afortunadamente sucedió en el mar, y eso supuso que hubo un maremoto de medio metro de altura. Todo esto ocurrió en el centro de Japón, al norte de Kyoto.
A mi me llegó solamente la "onda espansiva" que en mi caso fue de escala 1 (No quiero pensar lo mal que se debe de pasar a escalas superiores a 3. Me dió un par de toques curiosos. Ahora se ha producido lo mismo pero mas fuerte. Que gracia, yo sentado en una silla pensando que tenía el móvil en el suelo y yo pensaba que me estaban llamando (dado que tenía el vibrador activado), pero claro, casi treinta segundos de vibrador continuamente vibrando.... como que no.

La verdad es que Nara es una zona muy segura, y doy fe que lo es :)

El caso es que todavía la tele no dice nada, pero os mantendré informados. Jo, pues molan un huevo.

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viernes, abril 13, 2007

He hecho un suicidio

Bueno, lamento escribir tan de vez en cuando, pero las razones son muchas por las que me resulta cada vez mas imposible. La verdad que me ocurren un montón de cosas interesantes, y algunas inauditas que os quedaríais perplejos si os las contase.

En fin, últimamente me ha pasado de todo, inclusive porqué no decirlo, la semana pasada ha muerto una compañera china que se la ha cepillado un coche cuando iba en bicicleta. Éste hecho, ha servido para que todos los extranjeros nos replanteemos un poco la vida. Nos ha minado la moral bastante. Yo he preferido no saber de quién se trataba, porque aquí nos conocemos todos, y he preferido hacerlo así porque como el mes pasado se han regresado un montón de estudiantes extranjeros a sus países, pues he decidio imaginarme que ella también lo ha hecho (aunque sabes que es una mentira piadosa).

Por otro lado, he dado dos conciertos de Koto (una especie de arpa pegada al tronco de un árbol) y Shakuhachi (una flauta que es simplemente un tubo, pero que suena muy bien), y gracias a ello, he salido en la televisión japonesa. Nos hemos reido muchísimo.

Además por si fuera poco, estoy haciendo tiro con arco japonés (es un arco de dos metros de altura), y estoy a punto de batir el record como la persona que antes en la historia ha logrado tirar las 1.000 flechas reglamentarias para convertirte en un tirador oficial de pleno derecho. Estoy a punto de batir el record, pero de largo, de modo que me voy a reir un rato largo como lo consiga, porque no hay nada mejor que en un deporte japonés, y en japón, que venga un gaijin (extranjero), y que les dé una paliza. Seguro que mas de uno se suicida.

Por otro lado, se me ha joribiado el disco duro donde guardaba las fotos desde hace 5 años, de modo que la gran colección de fotos y curiosidades que estaba preparando para colgar en el blog, se ha ido al carajo (espero poder recuperarlo, pero eso será cuando tenga tiempo).

Respecto a la universidad, pues tengo un montón de asignaturas todos los días, todo en japonés, y ayer... pues me he suicidado literalmente. He decidido recibir clases de ruso en japonés (cágate lorito).
Ayer fue la primera clase, y la verdad que es estresante porque no entiendo mucho, pero me fuerza a tener que exprimir todos mis conocimientos de japonés para intentar entender por donde va el ruso, de modo que si aprendo ruso este año, tened presente que eso significa que habré aprendido el japonés a un muy buen nivel. La verdad es que la cosa promete, ya veremos con el tiempo cómo queda la cosa.

Y bueno, también os tenía que hablar de un montón de cosas, de Sakuras, Hanamis, de la TenriKyo, de que estamos en época de suicidios en japòn y que hay hasta incluso una lista de los sitios mas chulos para suicidarse (que frikis), de las chavalas asiáticas, de los cruzes culturales, en fin, que tenía que hablaros de tantas cosas... que a ver cómo lo hago ahora que no tengo mis fotitos para orientarme.

En fin, que me voy a clase que van a empezar ya.

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lunes, abril 02, 2007

El día que me convertí en ingeniero


Pues el mismo día del post anterior, al regresar de Kyoto, me fui a Nara, a ver un festival que llevan repitiendo desde hace 1.200 años.

Consiste básicamente en pasear unas bolas de fuego por el porche de madera del templo mas importante de Nara, el Todaiji Nigastudo a la luz de la luna.

La verdad que las cosas hay que apreciarlas en su contexto, hace 1.200 años debía de ser impresionantísimo, hoy en día, no deja de ser una mera curiosidad, porqué no decirlo, no fue todo lo espectacular que pensaba, y la culpa la tienen las fotos que lo anunciaban, que como están "trucadas", pues parécen mas de lo que es.

En fin, tampoco me disgustó, pero me desilusionó porque me lo imaginaba muuuucho mas espectacular. Ya es el segundo festival importante al que acudo a Nara y me llevo una desilusión. El primer festival es cuando incendiaron la montaña entera encima del Toaiji, y la verdad que era bonito, pero es mas espectacular ver por desgracia como se quema un monte en mi tierra.

El problema era, que las fotos de los anuncios estaban hechas con una exposición salvaje, por lo que en vez de ver como se va quemando el monte, mostraban el monte entero ardiendo como si una cascada de lava se tratase.

En esta segunda ocasión, pues la verdad que fue mas de lo mismo, aunque me gustó, no me arrepiento haber ido. Primero se veían unos monjes que se guardan para la ocasión cargando con unas bolas de fuego impresionantemente grandes (del tamaño de una moto), y subiendo hacia el templo. Luego salían al balcón, y movían la bola para que las cenizas purificasen a la gente.

Al margen de los festivales y demás, cuando regresé a casa, sucedió lo inimaginable, por la mañana yo me tenía que marchar a toda prisa y tenía un colega en casa. Le dejé la llave y le dije:

-Nada, quédate en casa y come. (Es que la comida estaba lista) Yo es que tengo que salir pitando, porque no esperaba tener que salir.

Entonces le di la llave, la única llave que tengo y le dije que la metiese en el buzón. Para que os hagáis una idea, existen unos buzones a la entrada del complejo, y otro buzón en la puerta que sólo es accesible desde dentro. Como mi colega había estado durante años en esta residencia, suponía que era conocedor de la existencia de los buzones a la entrada, pero... obviamente me equivoqué.

El colega, superextrañado pero siguiendo fielmente mis instrucciones, al salir de casa dejó la llave en el buzón... de la puerta.

Mi sorpresa es que llegué a las diez y media de la noche a casa, abro el buzón, y no hay llave. Y temiéndome lo peor llamo al colega:

- Esto... ¿mi llave?
- Sí, está en el buzón como me dijiste.
- Mierda
- ¿NO TIENES UNA SEGUNDA LLAVE?
- mmm.... no. Sólo tengo una llave.

PRIMER INTENTO: POR LA TERRAZA
El único vecino que estaba en casa era el del principio del pasillo. Se trata de un alemán. Le llamé a la puerta para ver si me dejaba desde la terraza, ir descolgándome de terraza en terraza hasta llegar a la mía, que es la última del pasillo (saltando sobre cuatro terrazas).
¿Peligroso ir saltando de terraza en terraza? Pues la verdad que en mi caso, de peligroso no tiene nada, porque vivo a ras del suelo, solo que para evitar robos (¿en japón robos? me rio) pues tienen puestas unas vallas a modo de carcel. Saltar la primera valla no me costó nada mas que el intentar poner los pies en el suelo sin hacerme daño, puesto que las terrazas las tenemos llenas de las bolsas de basuras por culpa del reciclaje japonés, que algún día hablaré al respecto.
En la segunda terraza me dí cuenta mi error... en la zona donde se puede saltar de terraza en terraza de la segunda a la tercera terraza, estaban las máquinas de aire acondicionado, que al ser tan grandes, dejaban unos 20 centímetros de paso, el caso es que al haber las máquinas de los dos pisos, se formaba una especie de tubo de 20 centímetros entre las terrazas, situados a metro y medio del suelo, que... aparte de comprimirme el cuerpo, de engancharme, y de hacer tembalr mi equilibrio... hacía que tardase casi 5 minutos en atravesar medio metro.
Tras muchos dolores, conseguí pasar, y fue entonces cuando me di cuenta de que probablemente dejé la puerta de la terraza cerrada, que probablemente sería un viaje que no serviría para nada, y que me costaría muchísimo volver... Me quedé cinco minutos descansando por los dolores de pasar por ese sítio.
Salté luego a la tercera terraza sin problemas, y volví a ver ese túnel de dolor entre la tercera y cuarta terraza. Con lágrimas en los ojos, volví a atravesar el túnel. Volví a descansar de los dolores otro rato, pero como ya sólo quedaba una terraza y el paso era fácil, me apresuré a llegar a mi terraza.
Al llegar, bajé saltando entre las bolsas de basura vigilando no resbalar con las botellas caidas. Al encontrarme delante de la puerta de mi terraza, me quedé paralizado, respiré profundamente, cerré los ojos, y me dije para mí... por Dios, que esté abierta, por Dios que esté abierta, que no tengo fuerzas para regresar hasta la habitación del alemán. Entonces intenté abrir la puerta y... CERRADA!!
Yo lancé un grito de desesperación, no porque no pudiese entrar en casa, sino porque no podría volver a soportar los dolores producidos por los túneles de aires acondicionados. Además, en el peor de los casos, mañana era lunes, y me podrían abrir la puerta la gente de la universidad sin ningún problema.
El caso es que intenté desmontar la puerta, la ventaninta de la puerta, pero todo fue en vano. Incluso intenté llamar a Arturo por teléfono, que estaba en la puerta principal, pero... le oía que mantenía una conversación por teléfono, de modo que me dije... bueno, pues regresamos por las terrazas, pero tomandome toooooodo el tiempo del mundo. Y así lo hice, salté la primera terraza, y me quedé dando paseos y mirando al túnel del aire acondicionado. Repentinamente se me ocurrió... ¿y si mi vecino ha dejado la puerta de la terraza abierta? Na... tiene que estar cerrada, porque se trata de un piso vacío... y probé pero por casualidad. La puerta se abrió suavemente. SIIIIIIIIIII!!! y corrí hacia adentro hacia la puerta.
Al salir al pasillo, todos se quedaron flipados, se suponía que tenía que abrir la siguiente puerta, no la anterior. Al contar la epopeya, todos comprendieron.

SEGUNDO INTENTO: LA MANO DE CHI-PAO
Los que estaban en el pasillo, era Arturo, el vecino alemán y un colega suyo de visita.
Bien, la llave estaba metida en el buzón de la puerta, un buzón en el que apenas entra la mano de un niño, pero a base de forzar, la mia (y gracias a que he adelgazado la de Dios) entró aunque me dolía muchísimo, con tan mala fortuna que el buzón era tan profundo, que apenas mi brazo llegaba a la mitad del mismo.
Me di cuenta de que necesitaba algo mas para llegar al fondo del buzón, y dado que nadie tenía un imán para coger la llave...me dije... si mi mano llega a la mitad, una mano mas pequeña... igual llega al fondo, y claro, corrí hacia la habitación de Chi-pao, una delgadísima y pequeña Taiwanesa que sería mi salvadora. Al llegar a su habitación descubrí que no estaba. Mierda, quién mas hay en la residencia?

TERCER INTENTO: LA ESPUMADERA Y LA PERCHA
Y corrí hasta la habitación de la única persona que quedaba en la residencia, que era otra alemana, con la intención de preguntarle por algún imán. No tenía nada que se le pareciese, pero al mirar a la pared, vi que tenía una espumadera de tamaño curioso, que podría entrar por la boca del buzón, y me dije... ésta es la mía!! Katarina me dejó entonces su espumadera negra y roja y bajé a toda pastilla.
Al llegar, me encontré que los alemanes con toda la buena intención del mundo, habían destrozado una percha de metal para intentar hacer un gancho y recoger la llave.
Qué idea tan buena, primero metí la percha.... nada. Luego lo intenté con la espumadera.... nada.
Incluso llegamos a meter una cámara de fotos por el buzón para conocer exactamente la ubicación de la dichosa llave.
De hecho, en esta foto, se puede apreciar la arandela de llavero que tiene la llave.
Pero todo fue inútil.
Al darme cuenta de que nada valía, decidí meter las dos manos, con mucho muchísimo dolor, y meter tanto la espumadera como la percha. Y si, como además conocíamos la ubicación de la llave, de vez en cuando la oíamos como de movía hasta que....
Clin clin!!!
Oh, oh!
No puede ser.
NO
PUEDE
SER!!
La llave se había salido del buzón y se había caido al suelo.

CUARTO INTENTO: EL PANEL AL QUE SE PEGA TODO
Bueno, ahora teníamos el añadido de dificultad de que había que abrir el buzón desde afuera. Yo arranqué el poste del cartel del extintor, y con él, modificandolo un poco, con mas dolores en la mano y un poco de maña, logré forzar la puerta de mi buzón.
Solo nos restaba localizar la llave y crear un mecanismo para recuperarla.
Volvimos a introducir la cámara de fotos y sacamos unas cuantas fotos. Con el resultado de las fotos y la puerta de la habitación de al lado a modo de laboratorio de ensayo, logramos deducir que la llave estaba junto a la base de la puerta, y que dado a que la puerta tenía un escalón, era imposible atacarla intentando sacar la llave por debajo de la puerta y que de hecho, si movíamos mucho la llave, que corríamos el riesgo de que la llave cayese dentro del escalón. El caso era... ¿cómo generar un mecanismo que entre en ángulo de 45 grados para que luego sea operacional en un ángulo de 90?
Pues la respuesta la teníamos delante de los ojos, la percha es relativamente flexible, de modo que al engancharle el cartel del extintor al cual le habíamos adherido una base de celofan al revés, generaba un panel móvil el cual al contacto directo pegaba hasta el peso de una llave. Es decir, que habíamos creado una especie de caña de pescar cuyo anzuelo era una pieza cuadrada de plástico grande con celo. El problema era que sólo teníamos un intento, porque el celo pegaba tan bien, que se llevava todo el polvo del suelo, haciendo que un segundo intento fuese inútil. Todo esto lo sabíamos porque lo habíamos experimentado en la puerta de al lado.
Momentos de tensión con el panel
El caso es que lo introdujimos como pude por el buzón, y logré leventar la llave, pero como no estaba muy pegada, acabó por caer al suelo, con tan mala suerte de que ahora si estaba junto a la puerta, junto al escalón que haría imposible todo tipo de intentos.

Los alemanes decidieron entonces retirarse, estaba frio y ellos estaban en pijama.

Y fue ese momento mágico en el que Arturo dijo..
- Demuestra ahora que eres ingeniero.

QUINTO INTENTO: EL RECOGELLAVES 1.0
Y no se porqué, pero me piqué, miré a mi alrededor, vi que sólo tenía la bolsa de la compra con un par de sopas, el panel del estintor, un palo, un cartucho de celo, una bobina de hilo, un recogedor viejo, y unas tijeras que había robado de la habitación de al lado.
El caso es que con el panel de extintor generé una base que sería una especie de recogedor (pasaría por debajo de la llave y la levantaría), pero para ello, le pegué la bolsa de la compra con celo, para que al levantar, se metiese la llave en la bolsa, con tres cables de hilo en cada extremo yo lograba mover la estructura a duras penas como si fuera un títere. Cuando la llave estuviese encima de la plataforma, solo había que tirar de los dos cables de alante, para que ésta se deslizase dentro de la bolsa. Pero el caso es que me dí cuenta de que la estructura era demasiado ligera y pasaba por encima de la llave. La oíamos moverse.
Le faltaba peso.

SEXTO INTENTO: EL RECOGELLAVES 2.0
Entonces hice evolucionar mi maquinita, cogí unos palillos del piso de al lado (que al ser coreanos son de metal), le daban el peso necesario para que arrastrase desde el fondo a modo de contrapero, pero aún así, le metí atado al final del panel, el palo del recogedor, de modo que me aseguraba así de que arrastraría desde el fondo al poder apartarlo de la puerta, pero como el palo del recogedor era corto, le pegué también el palo-poste del extintor.
Fue entonces cuando volví a meter el cachivache desde la puerta, oíamos la llave golpear contra la puerta, y derrepente.. ya no se oye nada. La llave se podía haber caido por escalón de la puerta, era seguro, porque estabamos trabajando a ciegas.
Desesperado, le dije a Arturo:
- Lo dejo, me rindo, no puedo. Tiene que haberse caido al escalón dado que ya no la oigo.
Y saqué la estructura por la puerta. Arturo me preguntaba que si había entrado en la bolsa, pero yo le respondí que era tan ligera que era imposible que hubiese entrado. Pero como me lo volvió a preguntar, miré a la bolsa por curiosidad, porque al sacarla, se había movido con excesiva gravedad.
Y al mirar dentro....
Mi recogellaves había dado su fruto.

Era ella, la mas hermosa entre las llaves, ahora era mía para siempre!!
Yo no podía creerlo, aquél cachivache me había funcionado. Era como uno de los locos inventos del coyote cuando intenta coger al correcaminos. Pero, ésta vez, había cogido al correcaminos.

Introduje la llave en la cerradura y...
se abría la puerta, siiiiiiiii! Mira mira, que bien se abre!!
Y aquí me tenéis con la cara de la victória.

Pero para que no se me olvide este momento, pues aquí os dejo un resumen de la noche, soy yo con todas mis ganzuas que necesité, para demostrar que... sí, soy un ingeniero de tomo y lomo, porque mas de uno, de seguro que habría abandonado al primer intento.
Por cierto y todo sea dicho de paso, al día siguiente volví a olvidarme las llaves, pero esto es otra historia (y además dejé la terraza abierta, e incluso ya tengo muchas mas contramedidas preparadas, en concreto tres posibilidades de entrar en mi piso).

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sábado, marzo 24, 2007

La fiesta de Graduación

Pues esta semana he sido invitado por mis colegas a su graduación. Resulta que como aquí la universidad, los semestres son independientes, pues terminan en ésta época del año. Cada uno regresa a su ciudad de origen, a trabajar, de modo que este día se conmemora porque es una bonita manera de decírte que no nos vamos a ver mas, o quien sabe.
楽しくて悲しかったでした
Al llegar por la mañana al pabellón de deportes de la universidad, me encontré con el despliegue de kimonos mas grande que he visto hasta la fecha, y no sólo éso, sino que la mayoría eran kimonos de gala, por lo que resultó de lo mas pintoresco. La verdad que la nota de color la pusimos los extranjeros, que apenas éramos 7, y nosotros mirábamos a los japoneses por sus vestimentas, pero ellos nos miraban a nosotros sin parar.
Con la preciosa Yasawa
Con el Maestro Futbolero Jun

Además, ésta vez la nota de color era de verdad, nuestro colega Evans (de Kenya) se había traido a su hermana desde Londres, obviamente los dos son de raza negra, por lo que me imagino que para muchos de los allí presentes, era la primera vez que podían ver realmente que son personas con dos brazos, ojos y piernas igual que ellos.
La familia felíz intentando leer el programa

Nos metimos dentro, y la ceremonia comenzó. Aparentemente parecía una graduación como las que podemos ver en España, pero no, la cosa fue un poco diferente, pues aunque había que aguantar el rollo del director de la escuela, para casi todo había que levantarse todo el mundo del asiento para hacer reverencias.

El director fue nombrando uno a uno las diferentes facultades o ramas de estudio, y todos los que habían estudiado esa rama se levantaban del asiento. Luego, de entre ellos, el director decía el nombre de la persona que tenía el mejor expediente, y sólo y únicamente esa persona subía al escenario del gimnasio a recoger el diploma. Así, con todas las facultades.

Luego, y dado que ésta es una universidad religiosa (de la TenriKyo), el equivalente a su Papa subió al escenario y les recitó un insufrible discurso. Tras ello, se cantó el himno de la universidad, y se terminó la ceremonia. Entre pitos y flautas, la ceremonia duró hora y media, y lo que más me gustó, aparte de las chiquitas tan monas embutidas en sus kimonitos, fue que la música ambiental a lo largo de toda la ceremonia fue real, tres grupos de músicos se afanaban por intercambiarse y "pinchar" música clásica, tradicional y un coro de voces.

Me hizo gracia que los alumnos se durmiesen durante el transcurso de los discursos, porque es lo mismo que hacen en las clases, increíblemente, los alumnos se duermen en el transcurso de las clases, porque aquí sí que es verdad que una vez que entras en la universidad, cuatro años mas tarde, que es lo que dura, sales con el título en las manos, lo cual no dice mucho del sistema educativo universitario japonés, y miédo me da el ponerme enfermo y quedar a merced de un médico japonés (ya os contaré mas historias al respecto, porque ... miedo dan).
El caso es que ésta vez se durmieron los padres también, jejeje, creo que Arturo ha sacado fotos que lo prueban :)

En fin, que al terminar la ceremonia, se fueron a rezar al templo. Si, ya lo se, pero lo tenía que contar.

Tras los rezos, todos nos juntamos en el edificio principal de las clases, donde a cada uno, y en su propia clase, les entregaban una bolsa con el título y un pequeño obsequio de la universidad, y luego, todo el mundo se metió en un salón a comer sushi y demás viandas del país. Nos pusimos las botas a comer y a beber. La música en el escenario, otra vez, real, una orquesta de jazz, pero la verdad que tocaban una música bonita, pero demasiado triste para mi gusto.
Con Masa y Miho ¡¡No os vayais!!

Al terminar, los de español, nos fuimos a un restaurante a comer y beber. La verdad que en un principio me asustaba el hecho, de que todos los demás que tenían el español como lengua materna no podían venir (a excepción de Glen), porque temía que no pudiese comunicarme con nadie, de hecho, la primera frase que me dijo uno de los profesores al verme, delataba que tal vez no podría comunicarme con nadie, pero.... al contrario, mi japonés floreció como una rosa, hablé sin parar, nos reimos mucho, lo que no podía decir, me lo entendían por mi mímica.
El caso es que lo pasé en grande, por primera vez me he sentido como uno mas, no como la mascota del departamento de español como me veía hasta ahora.
Muertos de risa
Un Culpable de que yo esté en Japón


Por cierto, en ésta foto, los dos chicos que aparecen, son los dos últimos chicos que quedan en la universidad que fueron a Salamanca hace cuatro años, y son del mismo grupo culpable a que yo hoy en día esté aquí.

Luego, y como colofón de toda fiesta en Japón que se precie, al karaoke, a cantar como perras, yo esta vez, intentando leer las letras puesto que los colegas cantaban canciones en japonés.

Lo trieste es que el 80% de las personas que conocía, han abandonado éste día la universidad. No tengo miedo, me pasa ésto todos los años desde hace siete, y ahora, este empezar de nuevo, lo afronto desde una nueva perspectiva, ahora me voy a comer japón con patates, bueno, eso si las vuelven a vender en el supermercado, que han pasado unos días sin aparecer.

El caso es que... suerte a todos en vuestra nueva vida, donde quiera que sea.

¡¡A Costa Rica se ha dicho!!
¡¡GRACIAS POR TODO!!

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martes, marzo 20, 2007

Míralo donde se estaba escondiendo el jodío.

Pues la verdad que cuando vi la película por la primera vez, casi que lloro al conocer de su muerte. Y no se trataba de chanquete, aunque dicho todo sea de paso, pues no me acuerdo de si lloré con chanquete o no.
Me acuerdo que las coñas que teníamos de canijos era que ese personaje no hablaba raro, sino que lo hacía en Asturiano.

El caso es que... caminando por Tenri, me encontré esta casita...
Qué bonita, una de las tantas que hay por aquí, pero me dí cuenta de que había sido engañado desde hace mucho tiempo, todos habíamos sido engañados durante tanto tiempo...

En realidad no se murió, sino que se jubiló y se retiró a vivir a Tenri.

Si amarillos son los asiáticos, verde es el color de su piel.
Mide medio metro y no es la entrepierna lo que le estoy midiendo.
Se parece a Jordi Pujol en sus buenos tiempos.
La fuerza es poderosa en él.
¿Quién es?
Sí, sí, no estás viendo visiones.

Que alguien avise al Geroge Lucas y que hagan otra peli de la Guerra de las galaxias.

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lunes, marzo 12, 2007

Mi primera hostión cultural en japón

Oh, Japón, tierra de frikis llena eres,

anormalidades absolutas y abismos culturales,

pero esta vez... te has pasado tres pueblos.

Hoy os contaré una bonita historia de las diferencias culturales entre Japón y el resto del primer mundo.

Pues bien, para empezar os diré que tengo unos cuantos coleguillas en Tokio, que porqué no decirlo, son practicamente todo mujeres. Pero esto se debe nada mas ni nada menos, a que son mas propensas a hablar con los extranjeros, en Finlandia me ocurrió lo mismo.

Llegados a este punto, os diré que una de esas personas tiene familia en Nara, es decir a 15 minutos de mi casa. Y se vino porque tenía una comida familiar. De hecho tenía un nombre muy raro, pero claro, aquí, absolutamente todo tiene nombre (hasta tienen una palabra única para saludarse en año nuevo...).

En fin, la chavala esta se escapa un poco de la mentalidad estandard japonesa, es mucho mas abierta, puesto que ha estado viviendo un par de años en Francia, y quieras que no, eso se nota muchísimo. De hecho, la razón por la que está viviendo en Tokyo es porque no le gusta el arquetipo de la gente de Nara, es decir de la zona rural (Y eso que Nara debe de ser de las ciudades mas importantes del área de Kansai, en donde están ciudades como Osaka y Kyoto).

La chavala me cae muy bien, porque parece una española metida en un cuerpo japonés, de hecho, me contó cosas como que a su regreso de Europa, le pasó lo mismo que a mi con la comida japonesa, o me intenta explicar ciertas excentricidades de su cultura (el resto de los japoneses cuando no te sabe explicar algo, simplemente dice “es que éste es un país isla” ó “es que eres extranjero y no lo entiendes” y con eso es como si dijesen la verdad universal irrefutable y toca cambiar de conversación por lo estúpido de la respuesta).

El caso es que cuando terminó con la familia la entraron unas ganas de largarse de regreso a Tokyo impresionantes, y ni siquiera nos daba tiempo a tomar un café como en tantas otras ocasiones, por lo que decidí acompañarla en tren hasta Kyoto (aquí el tren es gratis mientras que no salgas de la estación), y así poder habar con ella (porque la notaba supernerviosa).

En el tren, la noté muy triste, y yo mantenía una conversación graciosa para que no pensase en “sus problemas”, pero era obvio que necesitaba contarme lo que la pasaba (y como aquí en Japón la gente no cuenta nada, se comen sus rollos y acaban explotando y suicidándose en muchos casos).

  • Entendiste mi correo electrónico.

  • Si, claro, que venías a comer con tus padres.

  • Si, bueno.. pero es que la comida era un....

Mientras me decía estas palabras, los ojos se le llenaban de lágrimas, pero no lloraba, al menos no lo hacía públicamente. Los japoneses no exteriorizan sus sentimientos, no pueden, se los comen con patatas. Y uno que no es idiota aunque lo parezca...

  • ¿Qué te pasa?

Ella tarda en reaccionar un segundo, traga saliva, deasvía la mirada y me dice con los ojos cristalinos, llenos de lágrimas...

  • Es que he conocido un hombre.

  • Ah bueno, ¿y?

  • Que se quiere casar conmigo.

En estos momentos, mi cara de flipado hizo acto de presencia, pues la última vez que vi a esta chica había sido en fin de año, y si mal no recordaba no tenía novio ni nada que se le pareciese. Y pensé para mis adentros.. ¡Joder como se lo curran los japoneses en tan poco tiempo! ¡Nada, nada! A alegrarse por la chavala, pero había algo que no me cuadraba, a lo que ella añadió:

  • La comida con mis padres era para presentarme a mi posible marido.

  • Mmmm... ¿matrimonio concertado?... ¡No fastidies!

  • Si.

  • Y tu que piensas...

  • Es que mis padres... no me he podido negar.

Los ojos llenos de lágrimas no significaban nada mas que ella no estaba de acuerdo para nada en casarse, y menos con una persona que acababa de conocer.

Ella se empezó a reir por ver mi cara de asombro absoluto.

Entonces, ella empezó a contarme detalles de la ceremonia. Sus padres, dado que la chavala tiene 28 años y no estaba casada o tenía novio, decidió concertarle una serie de citas (comidas en las que te presentan a una factible pareja que ellos escogen de antemano) y que son comidas en las que estás cara a cara con tu futura posible pareja (porque afortunadamente, ambos tienen que estar deacuerdo), pero ya ves, la presión familiar hace que la chavala, aun no queriendo, diga que si.

Los que hayáis visto la serie esa de Lost (lo de los tíos que se pegan un piñazo en un avión en una isla superchunga), hay un espisodio en que te cuenta la historia de una japonesa a la que su padre le hace lo mismo.

Ella es una chica que ha triunfado en la vida. Ha estado viviendo en Francia estudiando en prestigiosas escuelas de diseño. Tiene su miniapartamento alquilado de escasos 20 metros cuadrados en Rapongi (el mismísimo corazón de Tokyo (de hecho, es una zona de embajadas y de centros de negocios), y tiene un salario que le permite pagarse todo eso, sus pequeños caprichos, y en definitiva, ser independiente (cosa que muchos soñamos en España o en muchas otras partes del mundo. Su único problema ha sido superar la barrera de los 25 años sin estar casada, y que su padre es el presidente para el área de Kansai de una de lesas grandes macro corporaciones japonesas cuyo nombre ni me acuerdo ni me importa (aunque creo que era... ¿Mitsubishi? Qué mas da).

El problema de la sociedad japonesa, es que el trabajo les absorbe muchísimo tiempo, los desplazamientos en transporte público que duran tanto tiempo, mas lo cerrados que son los grupos de personas (uno tiene como a sus amigos a aquellas personas con las que tiene un vínculo común, es decir, tus amigos son tus compañeros de trabajo, y si tienes suerte de hacer algo aparte como un club de algo, esas personas. Si cambias de trabajo o de ciudad, pierdes a tus amigos anteriores para ganar a los del nuevo trabajo o club, los otros pasan a ser meros conocidos. Es triste, pero así es.).

Intentaba quitarle hierro a la cosa, hablando entre risas, aunque realmente estaba pensando en cómo enfocarlo. Viendo que sus lágrimas delataban que en realidad eso no lo deseaba, la empecé a contar lo que yo opinaba al respecto con una total franqueza. Hablé acerca de que este tipo de cosas, son legados del pasado, que hoy en día no tienen cabida, que aunque entendía que hasta hace 50 años pudiese ser aceptable, hoy no puede ser admisible de ningún modo. Que ella no podía aceptar que la obligasen a tomar una decisión tan importante. La conté que ella era dueña de su vida, que sólo ella podía tomar sus propias decisiones.

Ella me decía que no se pudo negar por la presión familiar (o eso entendí), que sus padres se habían conocido de ese mismo modo, que como les había ido bien, y dado que su padre se jubila el año que viene, pues que querían que para antes de la jubilación de su padre, que estuviese ya casada o con vistas a hacerlo, puesto que su hermana menor ya estaba casada.

A lo que yo le refuté, que su sociedad el fallo que tenía era que les habían enseñado a obedecer y a callar, a simplemente acatar la decisión de sus jefes, familiares o personas mayores. Que nadie ponía en entredicho sus decisiones, y que nadie expresaba lo que realmente quería. Para sus padres, la felicidad de su hija pasaba por verla casada, cuando la realidad era, que su felicidad pasaba por seguir haciendo su vida. Yo le hablé que aunque le costase mucho, que debía hacer ver a sus padres que era su vida, no la de ellos, que ella debía de tomar sus propias decisiones, sin condicionamientos, sin presiones (los padres metéis demasiada presión, y lo malo es que no os dais cuenta, pero en cierto modo lo veo normal, en realidad es por el cariño hacia nosotros).

Yo le conté que debía de vivir siempre en armonía con su corazón y con la cabeza tranquila, que a veces esto suponía enfrentarse a la gente que ella ama y quiere (en este caso enfrentarse a sus padres), que no diese el brazo a torcer, porque a fin de cuentas era su vida, no la de ellos. Y que persiguiese a toda costa sus sueños, costase lo que costase, porque al final, aquellas personas que la aman, si realmente la aman, acabarían por entenderlo, por aceptarlo, por ayudarla.

Le conté mi lucha por venir a Japón, las discusiones con mi madre por querer dejar el trabajo cojonudo al lado de mi casa, las infinitas discusiones bajo el título “¿y para que quieres ir a japón?”, durante días, meses, años... tres años he tardado en venir a Japón. Tres años, y finalmente, mi madre se dio cuenta, lo aceptó, y me regaló lo mas importante y caro, ella fue quien me dio el billete para venir a Osaka. En realidad ella fue quien me completó la pieza que me faltaba para cumplir mi sueño, ella, la persona que mas se negaba a que me viniese. Ahora es la persona a la que mas le debo de agradecer todo.

Le dije que debía de escuchar a los demás, a sus padres, a sus amigos, pero que tomase aquellas palabras como meros puntos de vista, lo que ellos harían, pero que únicamente y solo ella podía tomar una decisión que seguro condicionará el resto de su vida, sobretodo viendo lo machista que es la sociedad japonesa (aquí si que es la mujer a la cocina, a cuidar de la casa, los niños y del marido).

Y finalmente añadí, que ella era autosuficiente, que no necesitaba de nada ni nadie, y que si decidía compartir su vida, era porque así lo había decidido, elegido, y aceptado para sí. Pero que supiese que la sociedad moderna en España, la gente ya no se casa tanto como antes. Incluso yo le conté que yo personalmente pasaba rato de casarme porque es mas bonito (vivir en pecado todos los días) de un modo en el que sabes que tienes que cuidar a la pareja todos los días, porque no tienes nada con ella, que tienes que currártelo todos los días, y que si te casas, te confías, porque total... ella va a seguir siendo tu mujer...

Cuando terminé de hablar, la volví a mirar a los ojos directamente. Ya no estaban cristalinos en absoluto. Es mas, estaban mas abiertos que de costumbre. Tenían un brillo especial, y su cara relajada esbozaba una leve sonrisa.

Me dijo que le había dado una inyección de moral, que me haría caso. Añadió que le gustaba la manera en que pensábamos los españoles, y que odiaba haber sido japonesa. Obviamente, yo le dije que eso era lo que le había tocado ser, que su sociedad tenía muchas cosas malas, pero también muchas muchas buenas, exactamente igual que la mía, pero simplemente consistía en combatir con otras armas, en saber como combatir. Que esa noche durmiera tranquila sin pensar en nada, y que al despertarse, la primera decisión que le pasase por la cabeza respecto a este tema, era lo que ella realmente quería hacer, que es la respuesta de su subsconsciente, y que acatase esa decisión costase lo que le costase, si le daba igual una decisión que otra, que tirase una moneda al aire. Pero que siempre, y en cualquier decisión que tomase, que su corazón estuviese caliente y tranquilo, y su cabeza fría para poder pensar bien.

Yo me le dí un beso en la mejilla igual que un padre se lo da a un hijo, sonreí, asentí con la cabeza, y me metí en el tren de vuelta a Nara.

Creo que ella ya no se va a casar, pero lo que es mas importante, para ella, desde hoy, es el punto de partida de una nueva vida en la que por fin va a tomar sus propias decisiones, que ya no aceptará las decisiones que toman los demás para su vida, ella es autosuficiente.

¿Ha empezado la rebelión de las mentes en Japón?

Suerte en la vida, Kyoko.

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martes, marzo 06, 2007

Hazte una tortilla de patata con mi manga en japonés

Pues este domingo fue El cumpeaños de Mihochan, y como no se nos ocurría nada que regalarla, pues le puse el botón de imagina imagina en funcionamiento, y acto seguido, ya tenía una respuesta.
¿Qué le puedo regalar a una japonesa que sea original, nuevo, barato, y sobre todo, que no se lo pueda esperar? pues está claro, decidí regalarla un "set de tortilla española".

Me gusta romperle los moldes a los japoneses, porque se asombran de lo constructivos que podemos ser. Se quedan impresionados de que un regalo hecho a mano, con cuatro duros y un montón de imaginación, puede ser el mejor regalo del mundo. Y prueba de ello es este post.

El caso, y volviendo al tema, es que me pasé por la tienda de "Hyaku en" (la de los veinte duros españolas), pero aquí alucinais de las cosas que venden. Si, en España estas tiendas venden cosas alucinantes, pero aquí, y gracias a lo frikis que son, es mucho mas divertido. Creedme que lo es.

El caso es que con un presupuesto de 1.500 yenes, es decir 10 euros, me fui a la tienda y compré:
  1. una sartén de metal (105 yenes)
  2. un chuchillo bastante decente (105 yenes)
  3. una espumadera de metal para freir (105 yenes)
  4. un tenedor decente para batir los huevos (105 yenes)
  5. una cuchara de madera para remover la cebolla (105 yenes)
  6. un plato de loza del tamaño de la sartén para darle la vuelta a la tortilla (105 yenes)
  7. una fuente de metal para poder batir los huevos y mezclar la cebolla y las patatas (105 yenes)
  8. un delantal de dibujitos para no mancharse (105 yenes)
  9. una cinta como la de karate kid para la cabeza (105 yenes)
  10. una cesta de mimbre para guardarlo todo (105 yenes)
  11. y una tela de saco para envolverlo todo (105 yenes)
con el dinero restante, vamos a comprar unas patatas, una cebolla, y voy a ver si le hago un paquetito de sal, y un poco de aceite.

El caso es que la coña no hubiera ido mas lejos si no le hubiera construido un cómic en japonés (supermal escrito), pero lo suficientemente descriptivo para que sirva de manual de instrucciones en japonés de cómo hacer una tortilla de patata.

La coña es como sigue:

"Manual de tortilla" de Gambate ("Ánimo") productions
Cumpleaños de Mihochan (apelativo cariñoso de Miho), 2007, Arturo, Irene, Hugo. La postdata está en castellano.
Derecha: Esto es amarillo, ¿entendido? (el mandilón es de un amarillo que hace daño a la vista)
Abajo: Ishokenmei es la palabra utilizada para decir... concentrado, concienzudamente...
El dibujo muestra la cinta que se tiene que poner en el pelo (es que parece que si se ponen la cinta de karate kid, se concentran mucho mejor, por cierto, la cinta pone amo la tortilla en japonés, de hecho, metí la gamba al escribirlo, pero así queda mas...¿Hugo?), y el mandilón hortera (yo quería haber comprado un de cuadros azules en plan maruja española, que los había, pero me dije que es mejor uno mas cantoso amarillo doloroso de conejitos)
Preparativos acabados, "manos a la obra".
Arriba: Patata + chuchillo
Abajo: Desvista a la patata por favor (Y yo que se como se dice pelar!!)
Arriba: Patata pelada (espero que diga eso) + el cuchillo otra vez...
Enmedio: Pequeña montaña de patata
Abajo: Trocear
Arriba: Pequeña montaña de patata + Sartén + Aceite
Enmedio: 1 + 2 + 3 juntos en...
Abajo: ¡¡FREIR!!
Pues eso, que una vez fritas, que con la espumadera (que ni idea de como se dice en japonés), sacar a un plato. ¿Descriptivo no?
Arriba: Huevos, mas fuente, + tenedor
Abajo: Batir los huevos (se adjunta una descripción del movimiento a realizar para batir los huevos)
Mas abajo: Gam-bate los huevos (Gambate es la palabra que sirve para dar ánimo, es un juego de palabras que dudo que pillen los japoneses, pero los hispanos se han roto a reir al verlo)
Pues eso, que enchufes todos los ingredientes en la fuente con el huevo, les pongas una pizca de sal, lo tires todo dentro de la sartén, y arregles la forma con el tenedor.
Arriba: Plato + Casi tortilla
En medio: Plato encima
Abajo: Levantar (del fuego), girar ¡RAPIDO!, alzar . en lapiz pone escrito "media tortilla"
Pues eso "Si no lo giras a toda pastilla.." "Tu tortilla.."
Abajo: Se cae, ¡jejeje!
En medio: una arañita (mushi=bicho) dice: ¡comida!
Arriba: Si todo ha ido chachi, usar el plato para devolverlo a dentro de la sartén. Arreglar la forma con el tenedor.
Cinco minutos mas tarde.. metalo al plato por favor y.. ¿lo comemos? ¡QUE APROVECHE!

Pues eso, que la verdad que me he reido bastante; por cierto, que la traducción es un tanto libre. Pero bueno, espero que cuando termine mi estancia aquí, pueda escribir correctamente estas frases tan chorras de este manual, y así poder poner mi versión 2.0. Y el que sepa japonés... (tsss... que ya se que está fatal, no me dejéis mal, jejejeje)

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miércoles, febrero 28, 2007

El hogar Digital

Jose de Finlandia me preguntó acerca del "hogar digital" en Japón, me he puesto a escribir desde lo que he visto hasta ahora, y cuando he visto un montón de cosas sin sentido... me he dicho... justo lo que necesitaba para retomar el blog.

Creo que refleja perfectamente lo que es el mundo de japón a los cinco meses de estar perdido por Nara-ken.

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Aquí viene Japón,

Pues cuando el japonés medio se pasa un mínimo de tres horas metido en el tren para llegar a su puesto de trabajo-lugar de estudios o esparcimiento colectivo (y eso es tener mucha pero que mucha suerte..) y dado que las casas de 30 metros cuadrados son casas grandes para el japonés medio (de hecho se anuncian en el apartado de "Manshions" en los periódicos), está claro que todo ha de estar integrado. El aparato por excelencia se llama teléfono, que aquí puedes desde ver la tele, escuchar música, usarlo de GPS, reproductor de radio, mando a distancia de la tele, diccionario japones-inglés, editor de imágenes, reconocedor de canjis en base a los muestreos de la cámara de fotos, super megalocámara con zoom incorporado, e incluso para leer los mangas mas calentitos (de hecho la nintendo DS ya lo hace desde una larga temporada), pues no es estraño que el teléfono sea algo básico en la vida de un japonés. De hecho, mucha gente tiene ordenadores pero apenas los usan para escribir o navegar por internet (se considera un ordenador una herramienta del trabajo mas que una herramienta personal del hogar), por lo que muchas veces, es el teléfono móvil el que tiene que hacer las funciones de ordenador personal.

De los electrodomésticos...los reproductores de DVD tiene todo tipo de funcionalidades, y para que hos hagáis una idea, mi microhondas es también un horno convencional que es capáz de hacer tostadas y todo, a la par de que esgrime una musiquilla MIDI super cachonda al terminar (pero esotambién lo hace la lavadora, y el camión de la basura, no os lo podéis ni imaginar).

La conexíón básica ADSL que acaba de contratar una amiga es de 47MB!! y todo a un precio de 5.000 yenes con el teléfono (osea 5.000 pesetas). La telefonía utiliza la tecnología 3G/CDMA casi desde que se inventó, y los teléfonos si ten conectas a internet, no pagas mientras estés navegando por las páginas de la compañía telefónica, sólo pagas por las descargas de datos que realices (melodías, fondos, etc y es aquí donde está el negocio en japón, en los servicios y páginas de descarga) . La ventaja de los teléfonos, es que tienen una cuenta de correo asociada, y eso hace que todo el que tiene un teléfono, tiene una cuenta de email, con lo que todo el mundo usa el e-mail (la penetración en el mercado es casi el ¿100%? no hay un japonés sin teléfono ni teléfono sin japonés, salvo los muy ancianos). Internet ha dejado de ser un cable al que te has de conectar, y ha pasado a ser un accesorio mas del teléfono, para cuando aprenderán en España.

Si a esto sumas, que es de mala educación hablar por teléfono en los trenes y metros, te encuentras a todo el mundo mandando correos en los trenes, navegando, jugando a la consola portatil o durmiendo, total, tienes tanto tiempo que malgastar viajando...

Respecto a las casas, pues creo que practicamente todo el mundo que conozco tiene algún tipo de consola de juegos capáz de hacer mil cosas. Pero, aparte de tener mil consolas, o de tener electrodomésticos cachondos, y un ordenador si llega al caso... si no es por las reducidas dimensiones de las casas de aquí, estaríamos hablando de cualquier hogar del primer mundo, ni mas ni menos. La verdad que no he visto nada de domotica en las casas de por aquí (eso si salvamos los waters que son capaces de lavarte el culo con agua caliente y de secartelocon un secador especial).

Los coches en las calles muchísimos vienen con pantallas de televisión en todos los asientos y para todos los pasajeros (incluido la tele personalizada del conductor, cosa que en europa sería impensable). Los coches son automáticos en un 99%, porque para que quieres un coche que corra si total no puedes pasar de 80 kilómetros por hora (también engaña mucho el hecho de que hay choches motocarros que son de unas dimensiones mas reducidas y de menores prestaciones, la verdad que mas que nada los diferencias por el color de la matrícula y por los accesorios que incorporan, GPS, etc..).

Porqué he hablado de los coches, de los trenes y de los teléfonos mas que de los hogares?, pues porque los japoneses apenas pasan tiempo en casa, se pasan el tiempo viajando y trabajando, y luego son antisociales del todo (empiezo a entender porqué se suicidan tanto, o porqué tienen unas paranoias del trece), y eso se reduce a que cuando no hacen nada, se refugian en casa viendo o leyendo manga, escuchando música, jugando a la consola, o viendo la tele (por cable es muy friki).

Los aparatos que tienen (y dado que no tienen mucho espacio), son de tecnología avanzada y han de realizar mas de una función, y es ahora cuando entiendo la existencia de los ipod o de las versiones lite de las consolas portátiles. Son compradores impulsivos, de modo que una buena campaña de márqueting puede hacer inclinarse a muchos japoneses a comprar un producto que probablemente apenas les interese (un problema muy común entre los jóvenes trabajadores de mediana edad, es que no saben en que gastar su dinero, y no es broma, dado que apenas hacen otra cosa mas que trabajar, dado que la empresa es como tu familia, es ahora cuando entendéis que hay muchos niños que conocen a su padre porque es esa persona que viste de traje y viene a comer los domingos a casa, yo me he dado cuenta cuando a un colega le han regalado la PS3 porque la persona que la compró, pensaba que se compraba una PS3 de 60Gb, cuando lo que se compró vió que era la de 20GB, y lejos de devolver el producto, regaló la que tenía sin abrir, y se compró la de 60BG.)

Ahora viene lo paradójico ante semejante mundo tecnológico que cualquiera se le caería la baba, los japoneses medios, no tienen ni puñetera idea de para que sirve todo lo que tienen, ejemplos a patadas, como que he tenido que enseñar a varios japoneses a usar sus teléfonos en japonés (y eso que yo aprendía por aprender con el método... ¿y que le pasa a mi teléfono si le pincho aquí?), los japoneses pasan de la tecnología brutalmente. Lo tienen, se lo compran que tengan mil pijadas y posibilidades, pero luego el rendimiento que le sacan a esos productos apenas llega al 5%.

En fin, que el hogar digital... si, puede que exista, pero para que quieres algo que no usas? Respecto al control de mando universal del hogar... pues en japón se llama teléfono, pero que mas da, si apenas se usan tres funciones de las trescientasmil del teléfono.

Ah, por cierto, se me olvidaba una importante apreciación, cuando tu hablas de japón, como occidentales que somos, nos referímos erróneamente a lo que pensamos que es el escenario de japón entero, y lamento deciros que aquí existen las macrociudades de Osaka, Kyoto, Tokyo, etc, y luego el Japón real, que es semi rural, por no decir que lo es del todo.
Lo digo, porque lo de los frikis, los centros de robótica y esas cosas, sólo existen en las megalociudades, y mucha gente se cree que japón entero está a la misma altura tecnológica, pero ojo que eso es un mero espejismo. Te lo diré mas claro, vivo en la prefactura de nara, y en todo nara no hay una miserable tienda de informática, o un solo sitio que yo haya visto que vendan ordenadores. La realidad es que la tecnologia solo la puedes comprar en esas macrociudades, de modo que todo se concentra allí.

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